¿Por qué la tecnología LED tiene tanta vida útil?
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¿Por qué la tecnología LED tiene tanta vida útil?

¿Por qué la tecnología LED tiene tanta vida útil?

La vida útil de una fuente de luz es el de tiempo en la que ésta funciona sin disminuir su capacidad lumínica.

La vida útil de una lámpara de LED, indicada por los fabricantes, se especifica con una nomenclatura especial. Las más comunes son L70F10 o L90F10, en función de las horas estudiadas. Estas cifras hacen referencia al mantenimiento lumínico durante la vida útil de la tecnología LED, que puede ser entre 25 mil y 100 mil horas, según la calidad empleada. Aunque los más comunes cuentan con 50.000 horas de vida útil.

La nomenclatura L70F10 quiere decir que en ese tiempo indicado, el producto tiene un % de fallo del 10% y mantendrán un flujo lumínico del 70%. Aunque los LEDs ya son diseñados con ciertas especificaciones técnicas, hay otros factores que pueden influir en su tiempo de vida útil.

¿Qué factores  influyen en la disminución del flujo lumínico y, por tanto, en la vida útil del LED?

  1. Temperatura de la junta o chip temperatura

Cuanto más alta sea la temperatura de la junta más se reducirá la vida útil. Una baja temperatura de la junta se logra gracias a una buena gestión térmica de la tarjeta de circuitos y del dispositivo en sí, a través de la cual se optimizan dos aspectos decisivos: la temperatura del aire en el entorno directo del LED y la desviación del calor del núcleo del LED.

2.         Tipo de corriente de funcionamiento

El segundo factor decisivo en la vida útil es la corriente de funcionamiento. Lo ideal es que funcione a 350mA. Una corriente mayor hace que el consumo aumente, mayor luminosidad pero menor eficiencia lumínica y menor vida útil. Por lo que cuanto menor sea la intensidad de corriente mayor será la vida útil del conjunto y eficacia lumínica, esto genera una mayor gestión del calor en el sistema.

Las luminarias LED pueden consumir un 90% de electricidad menos que un foco incandescente. Esto se debe a que el 98% de la que consume una bombilla LED se transforma en luz y no en calor.

Teniendo en cuenta el ahorro energético y la consecuente reducción de los costes de electricidad, la iluminación LED es la alternativa más barata y eficaz para alumbrados públicos y de grandes edificios, con unos consumos energéticos muy altos en iluminación.

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